Mientras deslizaba su mano izquierda
desde su cabeza hasta su pecho
dejaba entrever sus sostén
dejaba asi, a la vista
sus hermosos senos
Alegaba mirando al techo
-No me gusta la masturbación, la odio-
No concebía la idea de llegar a producirse placer a si misma
no entendía como podría ir mas alla
sin nadie que la alentara
nadie mas que ella misma
Alejó bruscamente el cigarrillo de su boca
estaba enojada consigo misma
Se sentía ajena al orgasmo
se sentía ajena al resto de la población mundial
aquellos que alegaban como la pornografía
y la imaginación
Podían llevarlos a lugares inhabitados
viajes intergalácticos
2 comentarios:
bienvenida la poesía.
ahora sólo falta que rodrigo escriba de masturbación y estaremos completos.
..mi madre dice que posee los derechos del hombrecito de gengibre tras la ventana....justo hoy estoy por hacer el cartelito de "sáquenme de aquí"...
beso.
"no te malees"
reitero.
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