Habían estado saliendo por un tiempo, el la invito a comer helado al día siguiente de haberla conocido, ella no dudo en aceptar, y aunque no sintiera nada especial al estar junto a el, le agradaba pasar tiempo a su lado. Reían, charlaban, comían, miraban a las personas pasar, les gustaba hablar del cosmo, de la vida, de las reglas.
Siempre hablaban de un futuro cercano juntos, pensaban en viajar, en conocer juntos, y fue así como cada vez se acercaban mas, ya no eran tan extraños, ya no eran tan ajenos.
Un día después de un estado de ebriedad total, miraban el amanecer desde un balcón, y tomados de la mano juraron que nunca olvidarían ese momento, ese sentimiento, juraron jamás olvidar, prometieron estar juntos, se prometieron mutuamente un amor infinito.
Entre sexo y alcohol, entre pastillas y un poco de acido, la relación iba creciendo, se hacia tan fuerte como una adicción, eran adictos, el uno al otro, y usaban químicos y mas para hacer cada vez un lazo nuevo, eran amantes, eran novios, eran amigos, eran pareja.
Sus noches parecían interminables, sus días no pasaban, nunca volvieron a ver el sol, se fueron internando cada vez mas uno en el otro, ya no había momento de pensar en otra cosa, no había oportunidad de dejarlo, vivían en un sueño, en un castillo, las sustancias toxicas provenían del suelo, del cielo, crecían como frutas y caían como lluvia, eran tan exquisitas, pero nunca tanto como la piel del otro.
Pero un día Sofía no despertó, su cuerpo era como un fluido no newtoniano, no respiraba, su corazón no palpitaba, Sebastián opto por observarla desde el otro extremo del cuarto por donde un rayo de luz entraba y se reposaba sobre su pecho desnudo, el la miraba por ultima vez, el trataba de recordar todo lo que vivieron, pero le era imposible, su memoria se había desconectado, no podía recordar, sabia que la amaba, sabia que la conocía desde mucho tiempo antes, pero no tenia ningún recuerdo vivo, no podía ir mas allá, ninguna lagrima rodaba por su rostro, ya no tenia sentimiento alguno, se fueron con el ultimo suspiro de Sofía.
Saco un cigarrillo, lo puso lentamente en sus labios y lo encendió, nunca dejo de mirar a Sofía, nunca le quito la vista de encima, al ver que no pudo recordar, empezó a imaginar las cosas que podrían pasar con ella, y poco a poco imágenes complementaban sus relatos, imágenes de un tiempo pasado
Las líneas del tiempo desaparecieron, no diferenciaba lo sucedido de lo imaginado, no reconocía la realidad de la ficción. Empezó a sentir de nuevo, empezó a cambiar su rostro, su cuerpo se calentaba, se sentía vivo, se sentía humano, los recuerdos de Sofía le dieron vida
Levantándose lentamente dejo el cuarto, se dirigió al baño y contemplándose en el espejo, la vio a ella desnuda detrás de el, mientras ella sonreía una voz le susurraba suavemente en el oído – te espero aquí arriba, trae hierbabuena- mientras una corriente fría recorría su espalda, su cuerpo, desde la coronilla hasta la punta del dedo del pie.
Después de esto, el entro en un profundo sueño, nunca mas se supo de ellos, sus cuerpos nunca fueron encontrados, sus historias jamás fueron narradas, y su adicción fue mas allá de una adicción, fue el saber amar.